Ella se agolpa en los tropiezos
del cielo,
esparce la boca en los quehaceres
de la noche,
no se aproxima en calma
irrumpe en la aseveración efímera,
abraza la rasgadura de su vuelo;
recalca la pérdida, el llanto,
su herida.
Se posa en la mirada con la que
traga vida,
no peregrina en la ligereza de sus ojos,
ella se vuelca sobre los escombros
del tiempo eterno,
clama de la luna el brote de lo vivo,
se adentra por el sollozo
de lo que late,
hasta perderse en la oscuridad del vientre.
Volcarse al principio.

Martha Valencia
@instinto2924
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