Nuestras almas se entendieron, lo que nuestras vidas no pudieron. Ahora temo no ser importante para el resto, me da pánico, me da miedo. Estoy aprendiendo a escribirme cartas, a abrirme al mundo entero, a oxidar esta armadura oscura de caballero. Las miradas no me observan, la marea traza su sendero, la arena mancha mi mochila y la lluvia me empapa el pelo. Nuestras almas se entendieron, mientras el aire se llevaba todo aquello que más quiero. Hoy abro las ventanas del hotel y observo el cielo; hay nubes negras en mis ojos, hay luces blancas en sus dedos. Siempre quise saber qué escribiría si algún día muero, pero creo que todavía es más sensato dejarlo en el tintero; todavía es más humano hablar de ser humano o ser borrego. Ahora temo no ser importante para el resto, me da un temblor, un frío incierto. Nuestras almas se entendieron y ni yo ya entiendo lo que quiero; pero mientras lo hago sé que escribo; ya después, veré si puedo.

Miguel Gómez Castro
@miguelgxmez
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