Del verano recuerdo la sal en el cuerpo,
la caricia del viento, el crepitar de la risa,
la siesta mordiendo la orilla.
El silencio de la piel en la sombra de una higuera
es una caricia despojada del tacto,
una silla vacía bajo el limonero,
y el zumbido triste de las cigarras
es el recuerdo vívido de tu último verano
tras mis párpados.
Recordar el verano es hundirse en la espera,
como la quietud en la orilla de regreso.
Tu partida, mi regreso, el verano.
El ronroneo de los gatos en los tejados
y las colas de sirena chapoteando en el azul de tu mirada
es la música que me trae, siempre, a ti.

María Peralta
mariaperalta.net
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