Quizás en otra vida,
tu mano aún sostendría la mía,
y las noches serían suaves
con el murmullo del “zirimiri”
y no la tempestad
que se despierta con cada luna.
Quizás en otra vida,
las palabras no dolerían tanto,
las acciones serían diferentes,
y el orgullo no construiría muros
donde debían nacer puentes.
Quizás en otra vida,
pero mientras, en esta,
vida mía,
¿qué hago con la vida
que no sabe vivirse
y el amor que no sabe morir?

Jotaerrecé
jota.errece
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