del orbe y su final

aún hay trenes
que pueden nunca
desestancarse de la herrumbre
pútrida del ser aún
existen ataúdes cenizas
recuerdos aun restos
trastocados que habitan
espacios vacíos donde
hubo vida rebosa
ahora la muerte donde
hubo vida se derrama
ahora el púrpura
ennegrecido no había
reparado en la boya
que fluctuaba
libre en las montañas
mira cómo es
arrastrada al pie
de una floresta
inculta a lo largo
de un río de rocas rocas
en verdad asidas
contra sí afligidas
en prístinos rescoldos
en dulces sufrimientos
en horas relegadas a un
día de verano a la voracidad de
aguas incoloras sin espumas con
furor la floresta
fulmina sus propias hojas
desvaídas no aguanta más
los inútiles pesos de
nuestro dolor lo posible
imposible la creencia
infundada de que la
razón es nuestra
bendición la naturaleza se
torna un raciocinio
mismo deshaciéndose en lo
fútil de su humanitarismo
adquirido ella ha hecho
de nosotros un matiz de
ojos invisibles un tanteo
brusco un sabor insípido un
pensamiento antihumano que
fluye estrepitoso
en un río cargado de rocas rocas
que baten contra sí entre
las fisuras concebidas por
la duda dejando apenas una
nictímera ufanía por
un pasado que
sufre yerto por un presente
que perdura en el abandono
cuánto cuánto cuán
mucho poco siento
integrar los borrajos
que mis pies trituran
en su existencia

pablo alejos flores autor escritor

Pablo Alejos Flores
@pabloalejosflo
Leer sus escritos

37 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas