Mis venas
son ríos escarlatas
que me recorren
buscándote.
Pero si en mí vivieses,
serías una perla.
Y yo como una ostra.
Sería sólo mineral,
y sólo a vos te percibiría.
Te ceñiría,
para que reposes
en mi regazo.
Tan inmaculada,
¿cuánta gente te buscaría?
Como un mar negruzco
intentarían tragarte entera.
Y yo como una ostra,
con cuerpo férreo,
para que dentro mío
estés a salvo.


Deja un comentario