Taquicardia que se vuelve una parálisis
soy un paciente saliendo del coma
después de siete inviernos húmedos
comienzo a reconocer mi huida en silencio.
Dos hadas cubren mi corazón abierto
la sala de espera, más vacía que nunca
caen destellos sobre el dolor de mis heridas
y las cicatrices comienzan a borrarse de una en una.
Creí que las letras eran salvavidas
pero solo eran un puñado de excusas;
la vida comienza a molestar cada vez menos
y los soldados que gobiernan se rinden de una vez por todas.
Las voces acólitas comienzan a festejar,
todas se reúnen en la puerta de emergencia
para despedirse del pasado que es eterno
y las decisiones se sublevan frente al pensamiento.
Mañana vuelvo al país del edén y las sonrisas
y lentamente se diluyen mis lágrimas por el camino
porque el inicio de todo punto de partida
no es más que el retorno peregrino a mi guarida.
¡Bienvenido!

Kervin Briceño Álvarez
@prisonerofideas
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