Desfallece en cruda penumbra mi alma
prisionera de la conciencia impía
deambula en una celda vacía,
silenciosa cárcel horra de calma.
Sin más deponente, un verso furtivo
se abandona a mil cafés, a otro vuelo
donde no existe musa ni desvelo,
recorre ese universo alternativo.
Arden en una danza estrepitosa
al compás del fluido rojo en mis venas
este rocío que claman mis penas,
la esperanza y la duda caprichosa.
La soledad desconoce mi altar
no tengo a nadie, pero no se han ido,
demonios me susurran al oído
tentaciones sobre no despertar.

Dianela Alfonso
@dianela_alfonso
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