Ya no me acuerdo
simulando el recuerdo
si tu timbre era bello
o si tu ritmo era dios.
Ya no doy precio
recordando tu pelo
si su tacto era recio
o si su tono era ron.
¡Pena que atrapa,
penita del reo,
ya no suena tu eco,
ya no rasga tu voz!
Ya no me acuerdo,
asentado mi miedo,
si tu ojo era negro
o de marrón ruiseñor.
Si siempre que veo
entre la reja y el rejo
me atrapo los dedos
recluyendo tu amor.
¡Penita que alejo
dibujando mi techo,
penita que pago,
recordando tu amor!

Miguel Gómez Castro
@miguelgxmez
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