El estruendo del impacto
del mar contra la roca
me acongoja y zarandea,
pero no consigue desprenderme
del musgo del peñón.
Perdón por existir,
perdón por no desistir,
escriben los últimos dedos
aferrados a la tierra.
Es que tengo miedo
de que el agua
sea fría, sea turbia
y la muerte también.

Jotaerrecé
jota.errece
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