Escondo mi cuerpo,
lo devoro.
Yo antes tenía huesos,
ahora los entierro.
Rebusco en mis heridas
que supuran abiertas;
me desmorono.
Ayer me hundía en el cemento
ahora mi carne brilla en polvo,
surca el firmamento.
Mi herida de arena
abandona su miedo eterno
y se acoge a la fe inmensa.
Avanza, cuerpo,
gime, gime,
atroz envoltorio de día,
te relevo
en estos abrazos de tarde hundida.
El olor a batalla y paz
muerde mis manos.
Es hora de dormir,
pero no hay descanso,
solo fin.

Elisenda Romano
@elisenda.romano
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