La trampa del infinito
tiene el nombre que le pongas:
horizonte, paz, milongas
o el coro de un viejo mito.
La trampa del infinito
lleva un sombrero de sueño,
camisa de atrapasueño,
trapecista de ti mismo,
realidad cual espejismo
donde el tiempo va sin dueño.
Caminas sobre una estrella,
escribes y en cada verso
descoses el universo.
La trampa, de a poco, mella;
su filo se vuelve huella,
epigrama, ruta y grito
del bardo, niño maldito
que olvidó como crecer
y de grande busca ser
la versión del infinito.

Isely Ravelo Rojas
@iselyravelorojas
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