
Laura Carrillo (Burgos, 1993) es psicóloga especializada en migraciones. Es autora de los poemarios El Baile de los Girasoles, Las Mil Lunas de Mauritania y Fragor. Ama la escritura desde que descubrió que las palabras sirven para construir mundos donde los dolores del alma convergen y sanan. Ha vivido en Bélgica, Bulgaria y Mauritania. Actualmente, vive enamorada de las luces de Madrid, combinando la psicología, el teatro y la literatura.
Escritos
Su tristeza
Mientras el amor se desmorona en silencios y cansancio, solo me queda una tristeza que al menos todavía puedo llamar mía.
Los hombres a los que amé
Los hombres que amé parecen pequeños ahora, difuminados por recuerdos felices. Tú, que permaneciste, llenaste ese vacío con amor y calidez infinita.
Más allá de las palabras
Me habló entre pesadillas de un pasado que aún lo asfixia. Al principio escuché su dolor como si fuera poesía, pero pronto entendí que no necesitaba versos, sino mi mano, mi presencia, mi amor.
Anoche soñé que escribía
Es inquietante pensar que lo que sentimos puede ser pasajero. El amor debería ser eterno, pero a menudo se siente como un instante efímero.
Asusta pensar
Es inquietante pensar que lo que sentimos puede ser pasajero. El amor debería ser eterno, pero a menudo se siente como un instante efímero.
El fueguito
La lucha entre el amor y el dolor, mostrando que, a pesar de la angustia, siempre hay un rayo de esperanza y fuego que une almas.
El mundo que estalle
El mundo que estalle lo hará desde el silencio, cuando tus labios estén sellados pero tu alma haya iniciado su propia revolución. Parecerás vulnerable cuando la luna te bese triste las noches en que los…
La belleza es una pequeña muerte
Tengo los ojos de agua y la mirada encontrada en una pequeña isla del Mediterráneo. Me deslizo de Este a Oeste bañando de noche cada región del mundo y no me voy hasta tener el…
El olor de la niñez
En mi cabeza, los enigmas eran otros. Mis ojos seguían en el aula al profesor, que escribía con tiza en la pizarra con el bubu arremangado, mientras los treinta y tantos niños de la clase…
Los rostros desfigurados
los rostros desfigurados de cada lunesde cada miércolesde cada asiento contiguo en el metrode cada café humeante en la oficinade cada: ¡hola, cuánto tiempo sin verte!inevitablemente se apaganineludiblemente se hundenirremediablemente se mueren¿a dónde vais caritas…
Si te sostengo
Si te sostengo,una parte de mí muere. Se arranca a sí misma la piel y los huesos,aúlla bajo la luna pálida,se hunde en abismosque solo la devuelvencuando una luz se intuye en tu sonrisa. Si…
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