Bruma

Naturaleza.jpg

Desearía que la bruma nos tape con su corazón moribundo de pasiones y nos proteja de la oscuridad que tanto amas y deseas en el interior de tus ojos verdes y traicioneros, que ella sea quien te diga lo que quieras y la nieve no llegue nunca a tu primavera eterna donde ya no cabe ni siquiera mi presencia. Gritaría más fuerte desde este vendaval poderoso de voces sin razones pero de nada valdrían mis palabras vacías.

Y aquellos que te miraron con miradas cobardes, que ya no vienen jamás a estas calles peligrosas de nombres impronunciables, se consuelan con tu pensamiento en los baños de la estación del polígono industrial, y por mucho que yo lo intento, el recuerdo de tu olor en mi cuerpo no es suficiente para traerte de nuevo a mi lecho.

Navegaría con una lumbre de sentimientos comunes por este mar de tinieblas insospechadas, buscándote sin remedio porque siento que, aunque te perdí hace mucho tiempo, aún puedo devolverte la vida que de verdad te mereces. Una vez, tejí tu mortaja con mis propias dudas y las gotas de lluvia que se acumulaban solteras en mi ventanal, y deseé cubrirte con las mismas lágrimas de rímel que tú aquella noche derrochabas.

Los rasgueos de una guitarra en el camino a casa se han convertido en la banda sonora del cementerio de tu ausencia, donde las tormentas y el humo se suben en el mismo tren y bajan en la parada de la clausura interna, un lugar que no tiene bombillas encendidas y donde la electricidad solamente fluctúa en el alma de los que cantan canciones de amor y guerra.

Te rompiste de sombras y cuestiones que poco importaban, la melancolía tiñó tu piel de tatuajes hechos con palabras y símbolos que todavía no sé interpretar, y que todas las lunas de las musas que evoco en mi mente te acompañen en los momentos más tristes y te reciten las poesías más hermosas, susurradas al oído en minutos congelados en el cristal retrovisor de mi coche al pasar por delante de tu lápida en mi razón.

Para no verte tanto, me obligo a olvidarte de todas mis percepciones y deseo con lo poco que me queda de personalidad que los ríos te guíen a través de la locura y que tu figura no sea otro eclipse en mitad de la bruma, ojalá el lienzo de tu cara sea el rostro de mis hijos chicos al nacer y una manera más de retornarte a mi ser, a mi mundo, a mi todo…

La naturaleza no perdona los viejos misterios ni los accidentes de tráfico a mediados de enero, jamás podré decirte que te quiero de nuevo. Sin respetos ni magias autóctonas, conduces a más de doscientos por hora y sigues estando bebida después del trabajo y la sonrisa se te enfría en el espíritu encarnado de la muerte, y te echo mucho de menos mientras escribo esta historia tan tuya.

Y tú más desearías que no llorara por tu memoria, que construyera mi camino a base de machetes y rosas, que me hiciera persona y no máscara, que no somos trucos ni abracadabras…

Que me encontrara contigo otra vez en mitad de la bruma y dejara los cigarrillos de amapolas que me matan poco a poco y me dicen que aún me amas.

Por: Almudena Anés (Escritora de Letras & Poesía) 

https://historiasdel98porunadel13.wordpress.com

Únete a nuestras redes: FacebookTwitterInstagram (ES), 

Instagram (EN), Tumblr y Youtube.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. BERKANALUZ dice:

    Precioso,profundo y conmovedor…saludos…

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s