
A ver…
No sé como decir
que he salido de un absurdo,
de un camino baladí
de césped mustio y caminos abruptos
donde no he de volver,
donde el mundo es menos mundo…
donde no he de volver.Dormitaba con el ruido,
entre los albores de la tarde,
de las aves primerizas en su nido,
sintiendo brotar la sangre
por mis estepas y mis ríos;
floreció en mí el marasmo,
la pesadumbre, la testarudez,
la furia contenida en verso,
aprendiendo sólo a empequeñecer,
ensimismado en los páramos baldíos
donde uno se vierte manso,
manso y deshojado a la vez,
como los árboles de hoja caduca
que mueren ante el impasible invierno,
como en un mar cubierto de hielo,
donde uno subyace inmerso y etéreo.Hasta el infierno pierde carisma
cuando a la mediocridad se aclama,
la mediocridad se asemeja a la larva
que escarba y rezuma en la cima
dejando escapar los miedos con vida,
convirtiendo al ser en inerte
y postrando el Sol a la esquela
se esfuma del cuerpo la dicha,
recae la pasión a la suela,
sucumbe la llama, marchita
y la primavera solloza el no volver a verte.
Por: Joan Aniorte (Escritor de Letras & Poesía)

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