Prisionero de tus pensamientos,
adicto de tus venenos,
te sientas en el mismo bar
para festejar tus blancos y negros.
Robas las miradas de inocencia,
para guardarlas atrás de tu faceta,
con indignación de tu borrachera
lloras y gritas tu condena.
Cierras las puertas más sinceras,
mientras vas buscando fortalezas
entre piedras y pobreza,
que a medida nutren tus tinieblas.
Controlando el miedo
vas parando a ciego,
tus engaños van creciendo
y tus amores van perdiendo.
Pierdes tu brújula de vida,
confundes tu día a día,
ya la realidad es pura fantasía,
cuando tienes tu dosis de rutina.
Mientes a tus pupilas,
viendo cosas que ni te imaginas,
y mientras a tu casa regresas,
ya todo se te viene a declinas.
Prisionero de tus pensamientos,
adicto de tus venenos,
sal de ese agujero,
sino pocos serán tus anhelos.


Deja un comentario