– Siempre que necesite coger aire
busque el mar; qué ironía,
que uno pida ir al lugar
donde el ser humano no respira.
Allí los demonios se adormecen
frente al mar que es un gigante en calma,
las luces que van no vuelven
y se zambullen sin gasa las heridas en la orilla.
Reverberan en las olas los instintos en susurros,
languidecen los delirios,
acostumbrados a malos hábitos.
Cuidado,
en el redil del mar habitan los naufragios
de aquellos que alzaron la vista y dejaron colgar los brazos,
el cielo es un veneno ensimismado,
un canto de sirena con el que nunca se atan cabos.
Que no se le dé importancia
a las huellas del pie en la arena,
que cuando el viento arrecia fuerte
el agua viene y se las lleva,
lo importante es la constancia
y no la inercia de tormentas,
créete capaz y valiente,
ya verás a donde llegas.
Por: Joan Aniorte (España)
instagram.com/joananiorte
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