Nunca supe querer a medias,
Esquivo siempre la mentira,
Me atropella la inocencia,
Siempre tengo el corazón por fuera.
Y aquí estoy,
Preguntándome por qué tropiezo cada dos por tres,
¿ Seiscientas veces me harán falta para aprender?
Mi piel reclama unos dedos eternos,
Mi boca unos labios fríos o ardiendo,
Mi futuro compañía de sueños.
Nunca fui del todo valiente,
Esquivo siempre la tormenta,
Me atropella con firmeza,
Siempre tengo las dudas por fuera.
Y aquí estoy,
Vulnerable ante un nuevo camino,
Aunque siempre, siempre,
Creí que el destino,
Me llevará a la felicidad.
Por: Raúl Zambrano (España)
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