Autores Luciano Verdi (Argentina)

Ombligo del lago de la Luna.

Ah, la amabilidad. Qué manera fácil de decirle a otro que lucha por su alma que todavía hay una posibilidad, un pequeño pero franco resquicio donde se explica la belleza. Era temporada de lluvia en México, la leve brisa aún se adivinada desde el sur. Corriente cálida que anunciaba la abundancia de las tormentas y dejaba toda la inquietud prendida al espíritu, que se regocijaba en su entrega al paisaje y a las largas caminatas de pensamientos y orillas, que terminaban en la saliente con palmeras.

Déjame dormir, murmuraba Lali, la misma que había emigrado desde la Argentina hasta el último poblado de la Riviera Maya, ahí donde dicen que el mar todo lo cura. Y fue ahí, que empecé a creer que si el mar todo lo cura, el arte del contacto visual lo sentencia. Ella se movía por pequeños espasmos que le daba el cosquilleo de las sábanas frías, minúsculas órdenes que la circunscribían en un desorden de pelos y cara aplastada contra la almohada que me encontraban en la fortuna de la admiración secreta, un pequeño páramo dentro del caos que arrastraba a mi cuerpo a la belleza sugerida y hacia donde el espionaje de razones descansaba totalmente vencido.

Al costado, cerca de la ventana la mesa llena de cosas inútiles, los papeles lisos con poemas manchados de cerveza y el libro de la arena, cortesía de Borges. Ahora, el viento, la brisa entrando sin escándalo o prisa y deja caer todas las cosas insignificantes al vacío sideral de la ropa interior de Lali y su vestido floreado, prueba de un consenso, de la concreción de las palabras al acto, del suceso o idea novelística al amor más real y pleno. Quizá, mi mejor consenso.

¿Cómo estás? Los ojos despertaban. Lo estético después del sueño parecía un insomnio, la irrealidad chocaba con la realidad de quienes éramos, sujetos rodeados de cosas que llevaban consigo el gen de la argentinidad, esa misma que no nos dejaba olvidar que nuestra historia era diferente. No habíamos nacido para el dos por cuatro allá en Callao esquina Corrientes, o para ser malevos europeizados de una Buenos Aires intrépida y desafiante. Mucho menos para estar siempre al borde del mundo y pensarlo desde allí con poemas de Girondo o Gelman. Habíamos aterrizado en México por la necesidad de encontrarnos; sucede, nos decían algunos lugareños que acusaban sangre maya, que tal vez, uno sale de sí para volver al centro y encontrarse. México, esa palabra que significa en el ombligo del lago de la Luna… Centro, centralidad al otro lado del mundo, del mundo que nos había concebido de una forma y que como si fuera un juego, nos encontraba en un despertar circular: la brisa, los ojos, el tiempo.

Supe que los besos pueden transcender. Que habrá otros viajes y otros libros, otros momentos donde la expectativa se agrupe toda y me reencuentre con ella, marcado de una experiencia con sabor a pasteles de crema y noches de luna llena. Así era Lali, así se presentaba al mundo, como si fuera un salvavidas del cual uno nunca llega a aferrarse, pero donde la expectativa era suficiente para salvarse de todo lo que un hombre común precisaba salvar para volver a sí.

Los días eran un almanaque estacionado en agosto, un tornado que se anunciaba desde Belice y nos acobijábamos desde la ignorancia a ver si el viento… ¿qué puede llevarse el viento? Si apenas tenemos lo que somos y eso lo cargamos en la memoria. Lali sonreía y estiraba sus brazos y pies.

– Hola, buen día.

Yo hacía de espectador, seguramente mi mejor papel.

– Buen día. Apurate, que también estoy por despertar.

//.

(Basado en fantasías reales, o no tanto)

Por: Luciano Verdi (Argentina)

verdiluciano.wordpress.com


Únete a nuestras redes:

facbook     twitter-icon-circle-logo     instagram-icon-3cd2e3790075e545be9ea3a14fe12baf     tumblr_256     social_youtube_63

 

1 comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: