Diversidad

¡¡¡Qué fácil resulta hablar contigo!!! Exponer el corazón nunca fue sencillo y desnudar el alma ya ni te cuento; eso es tarea reservada solo para valientes, valientes como nosotros.

Aunque qué te va a contar esta científica loca versada en letras que aún no sepas, esta soñadora pizpireta que va por el mundo con una sonrisa puesta y la pluma por montera; un mundo de ciegos en el que el tuerto es el rey.

Y así es, y así ha sido siempre, pero ¿acaso es esa razón suficiente para justificar mirar hacia otro lado?, ¿por qué conformarnos con un mundo mediocre?, ¿por qué en lugar de pelear entre nosotros no aunamos nuestras manos para construir uno mejor? No vivimos en una fórmula matemática donde la inmutabilidad es una regla fija sin excepción, no somos números aunque se nos mida en cifras; somos personas que, al fin y al cabo, buscamos lo mismo, eso a lo que unos pocos utópicos poetas románticos llaman felicidad. Pero ¿cómo ser feliz en un mundo dónde continuamos matándonos los unos a los otros y donde quien más tiene es quien más vale? Y no se trata sólo de que la gente cambie, porque es esencial que existan distintas personas con diferentes puntos de vistas, de hecho, es esa diversidad la que nos enriquece y al mismo tiempo nos iguala, y sin ella la humanidad no sería más que un rebaño de ovejas abocado al automatismo. De lo que realmente se trata es que todas ellas, a pesar de esas diferencias que muchas veces pintan insalvables, sean capaces de llegar a un entendimiento pacífico, pues el problema no es tanto “la ignorancia de muchos como el poder que ésta le da a unos pocos” (Hiram Maldonado). Los mismos que no respetan estas diferencias, aquéllos que creen estar por encima del bien y del mal y juegan a ser Dios y quienes en el camino hacia su propia felicidad perdieron la humanidad. Pero todos y cada una de ellos, sin distinción alguna, son una parte imprescindible para el funcionamiento de este complejo juego de engranajes que conforman la vida y el perfecto ejemplo de aquéllo en lo que no queremos convertirnos.

Pero no todo está perdido, aún queda esperanza, todavía existe gente maravillosa por la que merece la pena luchar y por la que cobran un nuevo significado valores tan importantes, pero ahora olvidados, como el amor, la amistad, lealtad, voluntad, empatía tolerancia y respeto.

Por: Mabm (España)

haciendomagiaconpalabras.wordpress.com


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Un comentario Agrega el tuyo

  1. blogcastizo dice:

    A lo mejor es que siempre -los de abajo- apuntamos al lugar equivocado. En lugar de matarnos entre nosotros, hay que apuntar las escopetas hacia arriba. Somos una raza con nuestras luces y sombras, violencia inclusive… Al cabo de unos años, sólo quedaría volver a dirigir las escopetas hacia arriba y… bucle….

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