Cómo puede ser que te echara de menos,
aún ni habiéndote conocido.
Cómo puede ser si, ahora que estás conmigo,
superas la realidad de lo que soñaba.
Cómo puede ser que antes creyera ser feliz
si, ahora que despierto contigo,
me doy cuenta que río hasta dormido.
Ahora que ya entiendo
que las flores huelen a ti,
que las nubes llueven de alegría
cuando te ven sonreír.
Ahora que ya entiendo,
me sabes a felicidad
sabiendo saber acariciarme el alma.
Tú, mi eterna banda sonora de susurros
en el centro de mis ganas.
Lo que nunca entenderé,
que la poesía no lleve tu nombre
con el acento de tu voz callada.
Con lo bien que se está,
en el sur de tu cara,
en el norte de tus piernas,
en el centro de tu espalda.
Con lo bien que bien se está,
cuando se está contigo,
ya sea de tarde o de madrugada,
ya sea jueves o domingo.
Qué bien se pasea,
cuando se hace de tu mano,
sin miedo al vértigo
de cualquier precipicio,
asomándonos a la inocencia.
Qué bien se está,
en la derecha de tu cama,
debajo de tu falda,
encima de tu ombligo.
Qué bien se está estando contigo,
logrando sin remordimiento
la difícil tarea de ser uno mismo.
Por: Raúl Zambrano (España)
deunalmaotra.es
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