Eyacula tu seso en papel antiguo
con pluma jadeante.
Se estremecen los poros de la tinta
al rozar la comisura de tu prosa
en verso eréctil.
Venus que busca en tu monte
orgasmos de rimas virginales,
serpenteando los precipicios
del alma y de la mente,
masturbando la consciencia.
Encuentros secretos de besos sin boca,
de tacto sin mano.
Y luego declamar en cuerpo ajeno
tus versos sudorosos.
Y luego brindar por el éxtasis
y el morbo compartidos
a la luz de tu libre desvergüenza.
Y luego emborracharse de coincidencias,
de cómplices placeres,
de reír a carcajadas hurgando
en los rincones que ya no están ocultos.
Y beber hasta quedar saciados
el brebaje de Afrodita.
Yo invito… ¡poema para dos!



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