Querida yo:
¿Quién dijo que para aprender te tenían que herir?
¿Te tenían que dejar así?
¿Qué estás esperando para correr?
¿Romperte en tantos pedazos que no puedas volverte a armar,
porque no te vas a encontrar las piezas para completarte?
Tienes que aprender tanto.
Tienes que dejar de fingir ser fuerte y de igual forma entregarlo todo.
Tienes que aprender a no apostarle de más,
a esas partidas que desde un principio estaban jodidas.
Tienes que aprender a soltar esas palabras atoradas en la garganta,
que solo puedes escuchar en los gritos de tus silencios.
Tienes que entender que quien mucho mira hacia atrás,
siempre va a tener ganas de regresar de no avanzar, que nadie va a salvarte,
a reconstruirte, que eso es asunto tuyo y querer terminar antes de empezar,
siempre será una bomba que no va a saber cómo y cuándo explotar.



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