El día más bonito en la historia de París,
al menos para mí, para nosotros.
Con mi pregunta saliendo de mi boca
se paró el tiempo en aquel arco
creyendo estar a solas.
Me temblaba hasta el alma
agarrando la felicidad por completo
y los testigos captaron el momento
del abrazo más sincero jamás entregado.
La sonrisa nos acompañó más si cabe
en el resto del viaje,
triunfó el amor por encima de todo
no creo que haya más verdad en dos miradas
ni que nuestro corazón esté en dos partes.
El momento más especial en la memoria de París,
al menos para mí, para nosotros.
Con su sí saliendo de su boca
se recreó el viento en aquel arco
ya veía mi futuro en buenas manos
con la vida y su fluidez
con la risa enamorada
y la brisa acomodando la vejez.
Te entregaré mi piel
para que no tengas frío,
volaremos a la vez
y bailaremos por siempre con la música
de nuestra alma.
Por: Raúl Zambrano (España)
deunalmaotra.es
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