Las lágrimas tristes no tienen conciencia
ni el pecado interferencias,
él va en busca de otro sol
mientras tú esperas con impaciencia.
El olvido íntimo amigo de las promesas sinceras
el castigo íntimo enemigo de la esperanza eterna.
Que no es lo mismo querer que amar
que es injusto estar por pena,
pero los colores grises también colorean
mientras tus valores se recrean
en el recreo de su ignorancia.
Mientras va en busca de otra luna
que brille mas que la tuya
es imposible tener la fe más absurda.
Segundas partes
nunca fueron buenas
el corazón ya sabe a que se enfrenta
cansado de latir a tientas.
Si es difícil, que se vaya,
tenemos una sola vida para ser feliz.
El amor es más sencillo
ponle puntos suspensivos
en el final del equilibrio.
Y si la soledad nos acompaña
que nos guíe en su camino
que en las riendas del alma
encontraremos nuestro destino.
Segundas partes
nunca fueron buenas
acuérdate que el olvido
siempre vuelve a olvidar.
Por: Raúl Zambrano (España)
deunalmaotra.es
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