Y que tú estés para salvarme

Al otro lado del mundo, la pobreza gana la partida,

la marea sube en puertos no muy lejanos,

y un niño ve llorar a su madre porque le rompieron el corazón.

Al otro lado del mundo, hay personas que se abrazan como si fuera la última vez que se ven,

granadas a punto de explotar en fronteras a pie de guerra

y sueños que se escapan de mentes increíbles.

A otro lado, hay familias en la calle

pidiendo a gritos un gramo de decencia,

pensiones congeladas a punto de moverse al punto negativo

y reencuentros con ojos llorosos pidiendo a gritos ‘’no te vayas’’.

Al otro lado, estoy yo y mi mundo.

En donde todas las azoteas y acantilados llevan tu nombre

y siempre consiguen que me precipite.

En donde ningún amor de invierno ha conseguido que mi corazón se calme,

arde y convulsione.

Así que si aún me recuerdas, recuerda.

Que el mundo se vaya a la mierda si lo necesita,

pero por favor, que estés tú para salvarme.
5

101 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas