Al otro lado del mundo, la pobreza gana la partida,
la marea sube en puertos no muy lejanos,
y un niño ve llorar a su madre porque le rompieron el corazón.
Al otro lado del mundo, hay personas que se abrazan como si fuera la última vez que se ven,
granadas a punto de explotar en fronteras a pie de guerra
y sueños que se escapan de mentes increíbles.
A otro lado, hay familias en la calle
pidiendo a gritos un gramo de decencia,
pensiones congeladas a punto de moverse al punto negativo
y reencuentros con ojos llorosos pidiendo a gritos ‘’no te vayas’’.
Al otro lado, estoy yo y mi mundo.
En donde todas las azoteas y acantilados llevan tu nombre
y siempre consiguen que me precipite.
En donde ningún amor de invierno ha conseguido que mi corazón se calme,
arde y convulsione.
Así que si aún me recuerdas, recuerda.
Que el mundo se vaya a la mierda si lo necesita,



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