Historia de una cajera

Pongamos que hablo de Madrid y que escribo desde Buenos Aires, que ayer fue el mes de abril y hoy sólo llueve en noviembre, que vinieron las nieves y cerraron las ventanas que daban a la calle, que antes cruzabas cada puerta y ya nadie conoce el nombre de tus llaves. Alguien que trabaja a jornada completa, fines de semana, sin descansos y con muchas horas extras a las espaldas para pagarse un piso de mierda en el peor barrio de la ciudad. Quiere estudiar pero la vida no es gratis, fuma mucho, bebe aún más y no conoce el miedo, la gusta la temeridad, volviendo a solas por el Retiro, liándose un cigarrillo, de discoteca en discoteca, dos cubatas y un rebujito.

Tiene ojos de ave rapaz y corazón roto, la han partido la boca más de una vez y sigue besando a pleno pulmón, te gritará que no te quiere cuando, en el fondo, te está pidiendo que te quedes siempre a su lado. Zona de embutidos, un sábado por la noche, los productos caducados y otra madrugada que se muere, llegar a casa y acostarse reventada, tocar mi espalda buscando una respuesta en los lunares que ciñen mi cintura y darse de bruces con la soledad que concede la calma, dormir no es un delito para quienes curran por la mañana.

Y yo me marcho con las luces del alba cuando tú acabas de llegar destrozada, te despido dormida con el cariño de quien sabe que ya nada dura nada y te digo algo al oído que olvidaré en una hora, eso no significa que no te ame, sólo me cuesta recordar. Tu jefe te mira de forma lasciva, sales un rato afuera, cuatro cigarrillos y un café aguado que te rompe las lágrimas, te preguntas en qué momento se torció la vida, antes éramos felices y hoy solamente queremos dormir hasta morirnos mientras el tiempo pasa.

Los recuerdos revientan la rutina, compra y venta de comida a domicilio, miles de clientes con la misma cara, esas ojeras que son el espejo de nuestros cuerpos marchitos, te quiero y no sé lo que me estás pidiendo a gritos. Te planteas los motivos y las razones, el dinero que quema en tus bolsillos, la ausencia de los besos compartidos, los pitillos de la temporada pasada sin planchar, te gustaría tener ropa nueva pero sobrevivir sigue siendo caro en una sociedad capitalista.

Practicaremos el canibalismo hasta darnos por vencidas en un mundo que no respeta los tiempos muertos, puedes seguir siendo cajera si crees que eso te dará la independencia de no vivir con tus padres hasta los treinta, tienes veintiséis y aspecto de mujer pasando los cincuenta. ¿Cómo volver atrás si aún no hemos vivido? Nos iremos lejos, viajaremos y seremos libres de las cadenas que nos imponen, Madrid será una mota de polvo y no habrá más supermercados en la tierra.

Te ríes y sonríes como si todo fuera fácil, hacemos el amor durante quince minutos porque las fuerzas no dan para más y eso me llena de tristeza. Llegan las seis y suena el despertador, te pones el uniforme, toca turno de mañana, coges el primer tren del día para abrir la tienda, dos drogadictos y un vagabundo buscando restos en la basura. Lloras en el baño mientras yo todavía no he preparado el desayuno, me llamarás al teléfono y no escucharé tu llamada de auxilio porque en la oficina están prohibidos los móviles, una norma de la empresa, por educación y respeto.

Abandonarás tu puesto, te irás al primer puente y te lanzarás al vacío, y yo seguiré trabajando hasta que la desgracia me destroce la vida, porque la historia de una cajera siempre la llevaré conmigo y en los telediarios será sólo mutismo.

Fotografía de Nobuyoshi Araki.

 

Por: Almudena Anés (España)

historiasdel98porunadel13.wordpress.com

Únete a nuestras redes:

facbook     twitter-icon-circle-logo     instagram-icon-3cd2e3790075e545be9ea3a14fe12baf     tumblr_256     social_youtube_63

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Un relato muy interesante. Muy original y amena la escritura. Gracias!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s