Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra…
Al cielo pido perdón por las piedras en mi bolsillo, demasiado pesadas para alguien tan débil. ¡No quiero estar entre los verdugos!
… Pseudo-jueces con sumarios repletos de borrones y páginas en blanco, dispuestos a dictar sentencia. Acicalados carroñeros que desgarran su manjar a colmillo lento.
Al cielo pido perdón por las piedras en mi bolsillo. Elijo utilizarlas para marcar mi camino y dibujar en la arena, para escribir sobre el polvo mi diario de errores y aciertos.
Que mientras haya pasos bajo mis pies, habrá también imperfecciones, y paja ajena, y viga propia.


Deja un comentario