La esperanza se ha quedado sola, sola en un rincón.
Vaga entre alcohol y desilusiones.
La esperanza está borracha y enervada. Se ha quebrado entre lágrimas y los trozos de sal se los ha devorado un lobo que canta a la atristada Luna.
La esperanza se ha decepcionado de sí y ahora es huérfana de amor. Dice que no tolera los halagos, que odia las palabras: las dulces, de azúcar, de algodón, de irrealidad.
La esperanzada ha hallado un lugar para llorar y es un faro roto. Ella ha perdido su fe y desconoce su nombre.
La esperanza se ha encontrado a desesperanza y se ha enamorado, le cuenta de su soledad y ambas no dejarán de llorar por esta noche.
La esperanza ha empezado a odiarse a sí misma por… ser lo que es.
Esperanza se reventó una botella de whisky hoy a la madrugada, ha sido en la cabeza, ha perdido la noción.
Esperanza ha muerto hoy.


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