Quiero hacerme silencio,
la caricia de la brisa esquiva.
Sutil fragancia
de jazmines y azahares
quiero ser.
Melodía en sordina
de una nana a medianoche.
El sonido del rocío
al caer sobre la hierba;
arpegio que arrancan
los dedos del viento
a una tela de araña.
Quiero hacerme verdad
que no se predica;
eterna huella sobre barro
de tiempo inmortal
que grita en voz desnuda
la elocuencia del silencio.


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