Qué sanos, los stand by.
Qué necesario, mirar hacia otro lado.
Qué útil, coger aire antes de tomar decisiones.
Si algo me ha enseñado la vida hasta ahora es a diluir las malas situaciones de la misma forma que agrego leche al café. Y a dejarlas reposar, como cuando espero a que las tostadas se templen. Y así, desayunar en calma, con los porqués y los quizás, estudiando el frío a través de la ventana.
Pero qué imprescindible es desayunar fuera, con el sol diciéndote que todo está bien.
Qué conveniente, dejar los porqués por un momento y pensar en ojalás.
Qué valioso, saber que hoy los quizás son reales.
Y qué rentable sale dejar los problemas para tu Yo del futuro.



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