Ahora me meces suavemente
y estoy tentada de cerrar los ojos,
pero todavía me acuerdo del sonido de disparos, del olor de la pólvora;
he mirado la violencia a la cara.
Sé dónde se esconde en lo oscuro de tus ojos,
muy cerca del negro de tus pupilas;
está entretejida en cada roce
y anclada en lo más hondo,
qué difícil es no dejarse llevar.



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