Eres la luz tenue que se asoma en ventanales,
cielo brusco, incandescente, lleno de males
se bifurca, se extiende, como rezo y cantares
mas se oculta y detiene, por distintos azares.
Eres la salida en caminata presurosa,
canción mía, tan mía y tan melodiosa,
también eres suya, composición armoniosa
mas a mis versos vuelves, prenda virtuosa.
Eres mi agonía de pesares ardientes
como si el agua se volviese estelas muy calientes
y yo solo fuera uno de los fervientes
que tocan a tu puerta, y tú ni adviertes.
Eres la alegría de terminar la jornada,
creciente y decadente, como inocente mirada
apareces y te esfumas, ilusión más deseada
y en letargo te conviertes, letanía equiparada.
Fuiste mi alma diurna, fluyente y costera
y tendrás siempre un impacto como si fueras la primera;
siempre me pregunto si la indicada yo era
mas todo el tiempo quise que fueras pasajera.



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