No cierra y me dejo caer encima,
medio dormida y a la vez tan despierta,
mi cuerpo vacío y una maleta llena,
una jaula volando en la ida,
y a la vuelta un pájaro sin lastre, una ventana abierta.
Al abrir el candado todo salta por el cuarto,
el vértigo del BigBen sobrevolando la cama,
la música de la Grand Place sonando en la radio,
la pasión de Notre Dame reflejada en un espejo,
la caída de Roma es insignificante a mi lado.
He vuelto a casa, con la mente vacía,
me dejé olvidadas las tempestades
en un mar muy al norte, y ya no pesan
los monstruos se quedaron atrapados
en un campo de refugiados, y ya no dan miedo,
la vergüenza salió a bailar
en una ciudad de carnavales, y no ha vuelto.
Despierto en mi casa,
un cuerpo vacío y una maleta llena.



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