Imprevista, en pleno verano,
se presentó la primavera.
Sin huellas en praderas, ni en lagos,
ni en flores, sin su orquesta peculiar.
Sin robarle el papel al estío
-solo al mío-
se presentó sin avisar.
Sigilosa decidió quedarse,
su paisaje floreció en mí,
volvió muda mi poesía,
y obligó al corazón a buscar qué decir.
Sigue aquí, no es partida en verso,
este amor no encontró su fin.
Escribo sabiendo que me está leyendo.
Primavera, quédate siempre aquí.



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