La niña cose
con rápidas puntadas
el dobladillo de un vestido.
Sobre la mesa de corte
una montaña de tul,
explosión de luz,
nata montada,
dulce chantillí…
Y la niña canta
mientras cose su destino
y sueña con el tul
sobre su talle
y que una mano
le hace señas,
una mano de tul,
un tul de extraño color,
de color ardiente
del que salen
lenguas rojas
que le chupan,
que le muerden,
que se enroscan
en su núbil cuerpo…
Cuando del sueño despierta
se ve entre llamas
bailando
el único baile
que bailará jamás…
en rojo tul envuelta



Deja un comentario