Llegará el día
y voy a gritar todo a llorar todo a quemar todo
con el ego a destiempo y el orgullo cruzado
porque ya no hay diálogo alcanzable
que justifique los cofres repletos de sal.
Llegará el día
después de mirar por debajo del hombro
a quien señale mi herida y me pida callarme
aunque quizá suceda lo contrario y también
me corten los pies cansados y grises
como las raíces desnudas en oquedad.
Llegará el día
comenzará en mis ojos señalando la finitud
del dolor previsto que ha aprendido a sonreír
desde la repetición continua de mi torso
girando de un sitio a otro sin repetir.
Llegará el día
y prometo que pronunciaré tu nombre
como un ejército abriendo fuego al norte
con las encías disparando en alfabeto
sin aislar sin traicionar sin enrollar.
Llegará el día
pero hoy no permito que me digas nada
porque no hay nada de qué hablar
cuando en medio del pecho algo estalla
y no queda más que llorar todo quemar todo.
Llegará el día
y sabrás leer sabrás escuchar sabrás gritar
aun con las manos ocupadas y viendo de lejos
la luz de los recuerdos que impregnan
su color en el duelo de papel mojado.
Llegará el día
quizá algún día quizá pronto quizá quizá
en que mi odio dejará de ser un arma
que me visite cada noche cada tanto
y por fin te encuentre junto a mí
mordiendo la evidencia del tiempo
y quedarme quedarme contigo.



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