Par de veces he bajado la mirada para buscar las formas de no equivocarme.
Y nada.
Sigo dando en el blanco de todos los errores.
Es que eso de mirar a los ojos para buscar las verdades que quiero creer, siempre me llevan al mismo punto. Ese de guardar lo que menos daño le haga a mi forma de vivir.
He buscado entre mi desastre más de unas ganas perdidas que me hagan mirar hacia atrás para despedirme de una forma diferente y no, prefiero apostar por otra bienvenida que no me deshoje tanto.
Quise darle la vuelta al mundo en un sueño, pero la realidad me hizo despertar en el medio de la nada donde en el fondo sé que lo tengo todo.
Hice malabares para no ahogarme en aguas que no iba a beber pero tanto la sed como la soledad, no siempre son gratas compañías.
No me convertí en aire solo para que se me olvide cómo suspirar.
Si me hice amiga de las nubes fue para que me enseñaran cómo se llueve a cántaros con un arcoíris dentro sin volverlo gris.



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