Carmen Redondo (España) Escritores de Letras & Poesía Reflexiones

En estado de anestesia

Estamos anestesiados.

No sé si es la televisión, Internet, el consumismo, el sistema capitalista… Tal vez Netflix.

No sé de dónde vendrá la inyección, pero por aquí vivimos anestesiados.

Estamos en ese momento después de la operación en el que eres consciente de que te han abierto en canal y tienes una raja sellada con puntos de arriba a abajo de la barriga.

Sabes que tienes la herida, pero no la sientes, porque en el momento de duermevela no has llegado a despertarte de la anestesia, y sigue haciendo su efecto de arrancarte de la piel el dolor.

Mejor podemos decir que hace el efecto de tapar el dolor, porque arrancarlo sería eliminarlo y dejar de sentirlo, y lo que hace la anestesia de alguna manera es aplazarlo, dejarlo para más tarde. Como esa pila de ropa que se deja sobre la silla para planchar mañana. O ese mensaje de Whatsapp que dejas en leído para contestar después. Cuando haya tiempo.

Así vivimos.

En un estado de anestesia permanente. Dejando para después todos esos dolores del mundo que nos incomodan y hacen saltar las alarmas de humanidad que, por el hecho de ser humanos, llevamos implantadas, ya sea bajo una capa de piel o bajo un millón de capas de piedras en el corazón.

Así vivimos.

Intentando tapar con ibuprofenos los dolores que provocan las bombas al caer sobre hospitales. Poniéndole una venda a los niños en el fondo de océanos. Haciendo oídos sordos a los besos que ya nunca cantarán. Escondiendo soledades tras emojis de sonrisas.

Así vivimos.

Como si no fuese a pasar la anestesia. Como si mirar para otro lado fuese suficiente para no ver el dolor.

Que igual el nivel del mar no sube por el cambio climático. Que igual es por las lágrimas de los que se asoman al acantilado después de despertar de la anestesia.

6 comentarios

  1. Maravilloso breve comentario sobre la realidad de una sociedad ciega y desprovista de eso que se llama misericordia. Una sociedad enferma por múltiples motivos, y en donde muchos de ellos es la causa-efecto del capitalismo sangriento del siglo XXI. Un cálido saludo.

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