Hay abrazos que son viajes a realidades paralelas que pueden durar segundos, que pueden cambiar o no.
Hay unos que se alargan, que cada vez que se repiten duran un poco más y piensan un poco menos.
Los abrazos son olas fuertes que rompen en las piedras de una coraza. Cautivadoras resuenan y no pasan desapercibidas.
Hay mareas a las que provoca esperar solo por volverlas a sentir.
Los abrazos son lenguaje del alma.
Muchos cuerpos pueden dar abrazos, pero cuando te abrazan el alma hay que permitirse disfrutar el momento.
Hay viajes que se vuelven abrazos y que se asientan en la piel.



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