Me dices que no quieres,
que te arrepentirías,
que has dado tantos pasos
¿Para qué volverías?
Pero entonces te volteas,
y cuando me miras,
no lo resistes,
me quieres todavía.
Te lanzas a mi abrazo,
me tomas de la cintura,
y secretamente,
ríes mientras lloras.
Nunca hemos sido,
nunca lo seremos,
somos el recuerdo
de un sexo bien hecho.
Ya no quedas ni tu ni yo aquí,
y es que la puerta que abrimos,
yo un día a escondidas,
la cerré por ti.



Replica a Cruzar La Noche Cancelar la respuesta