Confinar a la flor del naranjo

Qué sutil el aroma
de nuestros besos furtivos
de callejuelas en flor…
Pero si de mí te alejan
¡qué violenta tu ausencia!

Quisiera haber sido yo,
¡para ponerte a salvo del olvido!,
quien robó la primavera.

Y bordar tu rostro blanco
y escribir nuestras consignas
y tu código de honor
en pétalos por bandera.

Proteger la levedad de tu sino
de este ¡absurdo mes de marzo!
que ha parado su reloj.

Voy a volverme la flor del naranjo
y a escaparme de esta guerra,
y a desprenderme de ramas y raíces.
Voy a pegar tu libertad conmigo
para posarme en la solapa del poeta.

Voy a nacer por ti otra vez más fuerte
y a crearte como un dios.
Y seré tu centinela
para que existas a pesar de los designios,
y no vuelvan a decir las gentes
que el azahar no tiene quien lo huela.

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4 respuestas a «Confinar a la flor del naranjo»

  1. Las flores de naranjo tienen una belleza particular. Saludos.

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    1. Minor, y su olor… Hemos tenido que conformarnos con recordar su olor este año, por eso les he dedicado el poema. Un abrazo.

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      1. Ese olor es único, Ana. Contiene mi niñez. Gracias nuevamente. Saludos.

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      2. Sí, es un olor evocador. Gracias a ti.

        Le gusta a 1 persona

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