Me cuesta olvidarme de todo.
Soy de las que tienen siempre algo dando vueltas en la cabeza,
y por más cosas que haga
vuelvo una y otra vez al mismo punto…
Como un bucle interminable.
Vueltas y vueltas por pasadizos eternos.
Creyendo explorar cada perspectiva
para volver de nuevo al punto de partida.
Es como jugar a la oca y caer en el pozo
pero sin posibilidad de salir.
Cuando más cerca me creo de la salida
más profundo caigo.
Y la única solución que hallé entre tanto desconcierto
ha sido Jesús y su palabra.
Él es quien me levanta en los momentos oscuros,
y me saca del pozo. Porque yo no puedo.



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