Hay ruidos sin sentido
Y otros con sentido,
Los hay mal sentidos
Y también consentidos.
Los hay desgarrados
Y están tus suspiros.
Están los ruidos rumorosos
Y los que se saben ciertos.
Hay ruidos azucarados,
Como orgasmos,
Hay ruidos que se callan
Y otros que se cantan.
Hay ruidos que, sin embargo,
Despiertan una sensación.
Algo ora dulce, ora amargo,
Ora adictivo como canción.
Se alojan en nuestra piel,
Nuestra mente, nuestros sueños,
Gritan susurros de miel
Y murmuran clamores pequeños.
¿Son los ruidos música?
¿Es la música ruido?
¿Acaso las balas se oyen cerca
Cuando lejos se han disparado?
Cada pregunta sin respuesta
Es un sonido que molesta.
No sé si taparme los oídos
O afinar mis tímpanos,
Dormirme bajo tu dulce susurrar
O bailar sobre las notas de tu cantar.
Los ruidos nos rodean tanto
Que no conseguimos entendernos,
Entonces voy intentando
Escribir algunos versos.
Sin embargo, mi lenguaje cuido:
Incluso las letras producen ruido.
Poema publicado en Poesía bipolar (2018, Caligrama Editorial)
Ganador del accésit en el XXXº Certámen Literario María Moliner (2016)



Deja un comentario