Vivo en la incertidumbre de no saber hacia dónde camino. Vivo a ciegas, como tentando, con el miedo de que cada paso sea un nuevo impulso que me lleve a caer en el vacío. Alzo la mirada y veo el sendero entre la niebla, y antes de dar el siguiente paso sólo me queda confiar en que es la roca lo que sostiene mis pies, y que no pisan sobre arena.



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