Están ahí
recostados al sol,
viendo pasar
toda la vida
que cabe en la ventana.
Están ahí
e imploran
dar con la cifra
mágica de la quiniela;
repasan,
por enésima vez,
el trayecto erróneo
de la pelota,
deseando
que no sacuda el travesaño
y ahora entre
redonda por el ángulo.
Y que la muchacha
del vestido de flores
que imita la primavera,
esta vez,
diga que sí.
Pero un melancólico
tango se desparrama
por las cascadas
paredes del bar.
Y miran sus dedos
viejos
quemados por el alquitrán;
y escarban sus bolsillos
buscando un recuerdo
más parecido a una vida
feliz.
Pero solo encuentran
pedazos de nada;
mientras afuera
el ritmo de la vida
detiene su pulso
anunciando la noche.
Maxi Guerrero
@mx.guerre
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