Indomable, hermoso y natural,
inmenso, azul, celestial,
esmeralda, sol y coral;
océano poderoso e inmortal,
ahógame en tus aguas serenas
y con tu espíritu rompe las olas
que violentas se llevaban todas
mis tristezas y mis penas.
Destroza las malditas ataduras
que imponen hoy las vestiduras.
Explora cada parte de mi piel
con tus labios de sal y miel.
Invade con fuerza mi interior,
arranca mi alma de tierra firme.
Al final tendré que irme
igual que la noche anterior.
Susurro de aire salado
que taladra mi cordura
con su aire de pecado
y un toque de ternura,
océano libre y hechizante,
luna caprichosa y cambiante,
marea mística y ardiente
de este amor tan evidente,
¡moriría mil veces deseando
retenerte un segundo conmigo!
Un esfuerzo sin sentido,
no pensando ni intentado.
Pero como siempre volveré
a tus aguas que me inquietan,
me seducen, envenenan
y que jamás beberé…
Chrys Sainos
@_grillando
Leer sus escritos



Replica a Carmen M.G. Cancelar la respuesta