Íbamos a salir mejores.
¡Qué maravillosa intención!
Lo cual algunos -demasiados- jamás cumplirán,
porque prefieren tatuar la planta del pie
con los restos de un vaso de cubata,
a regalar una breve sonrisa
a esos molestos, putos viejos,
que ya han vivido bastante.
Rubén Álvarez Vázquez
fabriziodisalina.wordpress.com
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