Cadáver de gala

Las borrascas ennegrecen siempre el sol
como el temor al fracaso de un perfeccionista.
Eclípsame con tus caricias y seré tu girasol,
creciendo alrededor de tus dotes de pianista.

Llévame en tu compañía hasta que sea rutina.
Corramos las cortinas y levantemos las persianas.
Una sonrisa cose el agujero que no se ilumina.
El hueco de un corazón atravesado por cien balas.

No merma el coraje que se vio insignificante.
El ego tiene hambre de muchas cuentas pendientes.
Donde pagó el pato juró ser perro para siempre.
Tres gotas inoculan los colmillos de serpientes.

No me reduzco a lo absurdo ni por obligación.
Ni reluzco ni destaco por querellas ajenas.
Vivo en mi propio remanso de desesperación
donde me alegro de que la felicidad me dé pena.

Pocos sentirán el fluir de una cometa al viento.
Menos guardarán aliento para sus últimas palabras.
Muchos te atacarán sin que sepas que lo están haciendo.
Qué mala es la envidia de quién no merece un alma.

Curtido por el frío miro sobre la niebla.
Hiélose el rocío de los prados sin fragancia.
Piérdose el suspiro del que gritó de rabia.
Igual que el horror del que abrazó a las tinieblas.

Tambalea… yo hago apnea y ya ni tiemblo.
Omitiendo el tiempo como quien salta un fragmento
de un poema lúgubre silbado por los árboles.
Ya lo ves; no me preguntes cómo estoy si ya lo sabes.

Exhalo cráteres, mártires y cómplices.
Sentado en un pozo rozo el ábside.
Ya si eso te llamaré este miércoles.
Tan solo pretendo descifrar mi códice.

Codicia nos persigue mientras haya motivo.
El incentivo pueden ser un par de céntimos.
Zen no escatima en timos para tomar el timón
Hasta sacar de la tormenta este enfermo galeón.

Desvencijado por la bravura del oleaje.
Si salgo a flote, solo anhelo que te alejes.
Sentado en la cubierta sigo tomando ese brebaje.
Al parecer no soy el único que quiere que me arroje;
raje, ruja como el motor de un carruaje.
Sin ejes, mis hojas provienen de otro paraje.
Un paisaje puro donde la seda se teje.
Donde no se encaja por llevar un traje.

Me siento satisfecho de ser un malhechor.
Los maltrechos comen techo desde el suelo.
Salgo del barbecho y a lo hecho pecho.
¿Quién ha comido manzanas que caigan del cielo?

Zenrir
@inmunidadchamanica/
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Publicado por Letras & Poesía

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