El oso hará llover

Llueve en otras ciudades
y es el mundo el que se moja.
Llueve. Diluvia el cielo.

En mi calle cae agua
y riega los campos secos.
En sus avenidas, misiles
diluvian secando el pasto verde.

¡Corren!
Corren padres, madres e hijos.
En mi barrio juegan. En su barrio:
Guerra.

Dijo uno de los huérfanos:
juguemos al pilla pilla
en el vagón del metro.

Así juegan las ratas
buscando basura a las diez.

El oso ha llegado hasta sus casas,
que no es la mía. Y ahora, las siento.
La hibernación ha terminado
y no le bastó con la comida
que los mercaderes dejaron de reclamo.

El oso ha despertado
y tocará a las puertas de mi casa
si los domadores del circo
henchido en oro bañado de sangre
no cesan en su idea de alimentar al insaciable.

Y cuando llegué, lloverá.
Y viviré la lluvia que vivieron mis hermanos
en otras ciudades,
en otros barrios.
Que ya no llamaré más otros
… sino míos.

May Olivares
Blog de May
Leer sus escritos

76 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas